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Cómo la microbiota intestinal afecta la salud mental

Cómo la microbiota intestinal afecta la salud mental

Introducción

La microbiota intestinal, también conocida como flora intestinal, se refiere al conjunto de microorganismos que habitan en nuestro intestino. En este artículo hablaremos sobre cómo la microbiota intestinal afecta la salud mental y cómo el cuidado de la flora intestinal puede mejorar nuestro bienestar psicológico.

¿Cómo se forma la microbiota intestinal?

La microbiota intestinal se forma desde el nacimiento, y su composición varía a lo largo de la vida. En los primeros días de vida, el intestino se coloniza con bacterias comunes a los seres humanos, como las del género Bifidobacterium y Lactobacillus. Con el tiempo, se van incluyendo otras especies bacterianas. Algunos factores que determinan la composición de la microbiota son el tipo de parto, la alimentación y la exposición a microorganismos del ambiente. Por ejemplo, los bebés nacidos por cesárea tienen una microbiota intestinal diferente a la de aquellos que nacen por parto vaginal. También se ha observado que la alimentación materna influye en la composición de la microbiota de los bebés, y que un ambiente con mayor exposición a microorganismos puede favorecer la diversidad de especies en la flora intestinal, lo que a su vez puede ser beneficioso para la salud.

La microbiota intestinal y el sistema nervioso

En los últimos años se ha descubierto que existe una relación bidireccional entre la microbiota intestinal y el sistema nervioso central. El eje microbiota-intestino-cerebro (EMIC) es un sistema complejo que involucra los procesos de comunicación entre la microbiota intestinal y el cerebro. La microbiota intestinal tiene la capacidad de sintetizar neurotransmisores y hormonas que afectan la función cerebral. De hecho, se ha encontrado que una disminución de la diversidad de la microbiota intestinal se asocia con trastornos neurológicos, como la enfermedad de Alzheimer y el autismo. Por otro lado, el cerebro también influye en la microbiota intestinal, a través del sistema nervioso entérico, que es una red de neuronas que se extiende desde el esófago hasta el colon. El cerebro puede enviar señales que afectan la movilidad intestinal, la secreción de ácido y la permeabilidad del epitelio intestinal, lo que a su vez puede afectar la composición de la microbiota.

La microbiota intestinal y la depresión

Existen estudios que sugieren que una disbiosis, es decir, una alteración en la composición de la microbiota intestinal, puede estar asociada a trastornos del estado de ánimo, como la depresión. En un estudio reciente, se encontró que las personas con depresión presentaban una menor diversidad de la microbiota intestinal. Además, se ha demostrado que algunos probióticos y prebióticos pueden mejorar los síntomas depresivos. Un estudio de 2018 encontró que una mezcla de probióticos redujo el riesgo de depresión en un grupo de mujeres embarazadas.

La microbiota intestinal y la ansiedad

La ansiedad es otro trastorno relacionado con la salud mental que podría estar relacionado con la microbiota intestinal. Un estudio de 2015 encontró una relación entre la disbiosis y la ansiedad en modelos animales. Además, algunos estudios en humanos sugieren que la suplementación con probióticos puede reducir la ansiedad. En un estudio de 2017, se encontró que la suplementación con un tipo de bacteria probiótica mejoró los síntomas de ansiedad en una muestra de adultos con síndrome de intestino irritable.

El cuidado de la microbiota intestinal

El cuidado de la microbiota intestinal es fundamental para mantener una buena salud mental y física. Algunas recomendaciones para cuidar la flora intestinal son:
  • Consumir alimentos ricos en fibra, como frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
  • Incluir alimentos fermentados en la dieta, como yogures, kéfir, chucrut o kimchi.
  • Evitar el consumo excesivo de alimentos procesados y azúcares refinados.
  • Tomar alimentos con propiedades prebióticas, como alcachofas, puerros o ajo.
  • Reducir el estrés, ya que el estrés crónico puede afectar la composición de la microbiota intestinal.

Conclusiones

La microbiota intestinal es un área de investigación en constante evolución, y se están descubriendo nuevas relaciones entre la salud mental y la composición de la flora intestinal. Para cuidar nuestra microbiota intestinal debemos llevar una dieta equilibrada, incluir alimentos fermentados y prebióticos, reducir el estrés y evitar determinados hábitos alimenticios. Un cuidado adecuado de la flora intestinal puede mejorar nuestra salud mental y prevenir trastornos como la depresión o la ansiedad.