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Microbiota y enfermedad inflamatoria intestinal

Microbiota y enfermedad inflamatoria intestinal

Introducción

La salud intestinal es crucial para nuestro bienestar general. A medida que se profundiza en la investigación, se ha demostrado que la microbiota intestinal, es decir, los microorganismos que habitan en nuestro tracto gastrointestinal, desempeña un papel fundamental en nuestro sistema inmunológico y en la salud intestinal. La comunidad microbiana intestinal está compuesta por cientos de especies de microorganismos diferentes que establecen una simbiosis compleja con el huésped. La disbiosis, la alteración de la microbiota, se ha relacionado con una variedad de patologías que incluyen diabetes, obesidad, cáncer y enfermedad inflamatoria intestinal (EII).

¿Qué es la enfermedad inflamatoria intestinal (EII)?

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es un trastorno crónico y debilitante del tracto gastrointestinal que se caracteriza por inflamación crónica de la mucosa intestinal. La EII incluye dos trastornos principales: la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. La enfermedad de Crohn puede afectar cualquier parte del tracto gastrointestinal desde la boca hasta el ano, mientras que la colitis ulcerosa se limita al colon y al recto. Los pacientes con EII experimentan síntomas debilitantes como diarrea, dolor abdominal, pérdida de peso y, a menudo, requerirán cirugía para aliviar sus síntomas.

¿Qué causa la enfermedad inflamatoria intestinal?

La etiología de la EII es desconocida, pero se cree que es multifactorial. La evidencia sugiere que la genética, el ambiente y la microbiota intestinal interactúan para desencadenar la enfermedad. Los estudios de gemelos idénticos concuerdan en que los factores genéticos son importantes en el desarrollo de la EII, pero no explican completamente la patogénesis de la enfermedad. Se ha demostrado que la composición de la microbiota intestinal es diferente en pacientes con EII. En comparación con los controles sanos, los pacientes con EII tienen una microbiota intestinal disminuida en la diversidad bacteriana y rica en especies proinflamatorias, como el género Bacteroides y las especies de Escherichia coli. Además, la microbiota intestinal de los pacientes con enfermedad de Crohn difiere significativamente de la de los pacientes con colitis ulcerosa.

¿Cuál es la relación entre la microbiota intestinal y la enfermedad inflamatoria intestinal?

La microbiota intestinal tiene un papel importante en el mantenimiento de la homeostasis inmunológica y en la prevención de enfermedades inflamatorias. La disbiosis intestinal se ha implicado en la patogénesis de la EII, lo que sugiere que la microbiota intestinal desempeña un papel importante en la progresión y el mantenimiento de la enfermedad. La microbiota intestinal contribuye al desarrollo de la enfermedad en pacientes con EII de varias maneras. Primero, la microbiota intestinal está implicada en la regulación del sistema inmunológico del huésped. Los microorganismos intestinales pueden influir en el equilibrio entre las células inmunitarias pro y antiinflamatorias en la mucosa intestinal. Segundo, los microorganismos intestinales pueden influir en el epitelio intestinal, que forma la barrera protectora contra los microorganismos patógenos y las toxinas. La pérdida de integridad de la barrera intestinal conduce a una mayor exposición de antígenos a las células inmunitarias subyacentes, lo que aumenta la inflamación. Tercero, la microbiota intestinal puede influir en la producción de factores y metabolitos inflamatorios y antioxidantes.

Tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal

Los tratamientos disponibles para la EII son limitados. Los tratamientos actuales incluyen antiinflamatorios, inmunosupresores, terapias biológicas y cirugía. Los tratamientos farmacológicos actuales tienen efectos secundarios adversos y solo logran una remisión parcial de la enfermedad. En el futuro, puede ser posible utilizar terapias más específicas que enfoquen las causas subyacentes de la EII.

Terapias probióticas

Existe una creciente evidencia de que la administración de probióticos puede ser efectiva en el tratamiento de la EII. Los estudios han demostrado que ciertos tipos de bacterias probióticas pueden reducir la inflamación en el tracto gastrointestinal y mejorar los síntomas de la EII.

Terapias prebióticas

Los prebióticos, sustancias no digeribles que estimulan el crecimiento y la actividad de las bacterias beneficiosas en el tracto gastrointestinal, también pueden ser útiles en el tratamiento de la EII. Los estudios sugieren que la suplementación con prebióticos puede mejorar la función intestinal y reducir la inflamación de la mucosa intestinal.

Terapias con bacteriófagos

Los bacteriófagos son virus que infectan específicamente bacterias. Los bacteriófagos se están explorando como una alternativa a las terapias tradicionales con antibióticos. Los bacteriófagos pueden ser específicos para ciertas bacterias, lo que les confiere un alto grado de especificidad y un bajo impacto en la microbiota intestinal. Los bacteriófagos se han utilizado con éxito en el tratamiento de infecciones bacterianas en países de Europa del Este, pero aún se necesitan estudios clínicos bien diseñados para evaluar su eficacia en la EII.

Conclusiones

La microbiota intestinal desempeña un papel importante en la salud intestinal y la prevención de enfermedades inflamatorias. La disbiosis, el desequilibrio de la microbiota intestinal, se asocia con la patogénesis de la EII, lo que sugiere que la microbiota intestinal desempeña un papel importante en la progresión y el mantenimiento de la enfermedad. La administración de probióticos, prebióticos y terapias con bacteriófagos puede ser efectiva en el tratamiento de la EII. Se necesitan más estudios para evaluar la eficacia de estos tratamientos y desarrollar terapias más específicas y efectivas para la EII.